«En la teoría marxista-leninista se asimila como la tendencia dentro de organizaciones comunistas a exaltar lo subjetivo por encima de lo objetivo, e incluso confundirlos. Esto hace que se pierde de vista la realidad histórica en la que se desenvuelve, confundiendo el ánimo de la vanguardia con el de las masas, sobrestimando la realidad. También se manifiesta en que la vanguardia no tenga paciencia sobre el gradualismo de la evolución ideológica revolucionaria de las masas, y por tanto, no sepa percibir ni canalizar la voluntad revolucionaria de las masas. En esencia, el subjetivismo hace que los «tempos» no sean interpretados apropiadamente llevando al colapso de lo estratégico». (Bitácora (M-L); Terminológico, 2001)
viernes, 25 de enero de 2013
Libertad
«Es conciencia de la realidad objetiva, sus necesidades y posibilidades. Al contrario que el idealismo que considera que la libertad es inherente a la condición humana; el materialismo dialéctico entiende que la libertad no es innata, sino que se ha de desarrollar en la medida de que se va interactuando con el medio y por ende conociéndolo; y en consecuencia adquiriendo conciencia de las necesidad; es decir, la libertad no puede existir si el sujeto, o los sujetos, no tienen conciencia de la necesidad como producto del desarrollo histórico. Sin la conciencia de la necesidad la libertad se convierte en una actividad meramente subjetiva». (Bitácora (M-L); Terminológico, 2013)
jueves, 24 de enero de 2013
Lumpemproletariado; Terminológico, 2013
«El lumpemproletariado –también llamado subproletariado–, es la población ubicada –en lo relativo a la escala social– por debajo del proletariado. Esto se debe a que se encuentra fuera del proceso de producción y, en consecuencia, es socialmente marginada si tenemos en consideración su realidad político-económica. Compone un ejército industrial de reserva creado por el capitalismo e íntimamente ligado a la pauperización de la población; su crecimiento es directamente proporcional a la concentración de capitales o, lo que es lo mismo, lo que en un polo es acumulación de riqueza, en el polo contrario, significa acumulación de miseria, de ignorancia, degradación moral, etc. Este margen funcionará como elemento indispensable para evitar el colapso del sistema, pues los sujetos que componen esta capa social, al verse incapaces de vender su fuerza de trabajo, son empujados a aceptar condiciones laborales que en otras condiciones no aceptarían, convirtiéndose, de facto, en enemigos de su clase y de sus propios intereses. Algunas profesiones que les son características son, por ejemplo, el sicariato, el raterismo, la estafa, el timo, el tráfico –de personas, drogas, armas o bienes–, la delación, el proxenetismo o el mercenariazgo patronal.
No son prescindibles o «una secuela indeseada», tal y como el sistema hace suponer, sino que se erigen como pieza fundamental del engranaje funcional del sistema productivo capitalista, constituyendo una de las fuerzas auxiliares que permiten mantener las relaciones sociales inamovibles. La marginalidad es consustancial a la sociedad capitalista. Los hechos anteriores, junto con la alienación de este sector social mediante la cultura, la caridad, la beneficencia, los servicios sociales, etc., hacen que el lumpemproletariado adolezca de conciencia de clase, siendo especialmente vulnerable a los dictados del sistema. Esta, y no otra, es la razón de su acérrima defensa del sistema económico que les explota, así como de su posición contraria al proletariado. Debe de comprenderse que este sector no se caracteriza por su inadaptación, como se cree comúnmente, sino por todo lo contrario: una adaptación absoluta al sistema que ha logrado hacerle aceptar las contradicciones existentes como inherentes a la condición humana.
Hay personas que, sin tener una comprensión de la interacción que hay entre la estructura económica y la superestructura de la sociedad, emiten la opinión de que el lumpen influye a la burguesía en sus pensamientos, en su forma de vida, en sus gustos ideo-estéticos y demás; es por ello que algunos ideólogos ajenos al marxismo teorizaban –y teorizan– sobre la existencia de una «lumpenburguesía». Tal cosa no es cierta, pues este no es más que un término introducido por los denominados «neomarxistas», carente de fundamento. Bajo la luz del marxismo-leninismo, este término se revela como un burdo intento de los revisionistas por hacer creer que hay una burguesía «buena» y otra «mala». Pero, como la historia y la dinámica capitalista han demostrado, la burguesía siempre expresa –y fomenta– esa naturaleza porque siempre busca el «máximo beneficio», que es el pilar fundamental de su sistema: el capitalismo. Para ello se dota de todas las herramientas de dominación política, económica y cultural que estén a su alcance.
Ha de anotarse que no es el lumpenproletariado el que influencia culturalmente a la burguesía, sino que son los vicios y forma de vida decadente de la burguesía los que influencian al lumpenproletariado. Si esto fuera de otro modo estaríamos invirtiendo, como hacen los revisionistas, la relación causal que se da entre la ideología de una capa social determinada y la superestructura imperante; estaríamos dando total libertad de actuación a la cultura y al pensamiento sin reconocer que a estos preceden la base económica y la clase social que detenta el poder, en este caso, la burguesía. El lumpen, por su posición económica, vive en una esfera social diferente a la de la burguesía. ¿De verdad a alguien se le ocurre comparar el hostil submundo que habita el lumpenproletariado con las comodidades de la vida burguesa? Es cierto, algunos pueden llegar a mantener un nivel de vida aceptable o, incluso, a enriquecerse, bien sea por su talento –cantantes, futbolistas, etcétera–, bien por sus fechorías –véase los famosos gánsteres o los proxenetas que acaban convirtiéndose en grandes y «respetables empresarios» como Al Capone, Pablo Escobar o Daniel el Rojo–. Pero generalmente el lumpen de los bajos fondos no puede reproducir la forma de vida, frívola en extremo, de la burguesía, dictada por el ritmo delirante de la compra de artículos de lujo derivada de la vida rentista-parasitaria. Cuando se trata de «trabajar» –unas veces al servicio de otros, otras por su propia cuenta–, escoge el robo, la calumnia, el chantaje, la intimidación, el soborno, las drogas, la explotación sexual, el tráfico de influencias, el tráfico de armas y otras tantas formas de actuar, legales o ilegales, abiertas o solapadas, que son propias de la burguesía y de su mundo político-económico. Usa esta «razón» –la burguesa– para justificar su forma de pensar y actuar, considerando que debe proceder emulando esas formas como medio para subsistir, además de concluir que esto es lo lógico y normal dentro de una sociedad desigual como la nuestra, que se trata de algo inmanente en la cultura colectiva cuando, en realidad, estos defectos son inherentes a una clase y a un sistema social que se sustenta en un modelo de explotación determinado. El lumpen y su cultura recogen, por tanto, lo peor de la cultura burguesa». (Equipo de Bitácora (M-L); Terminológico, 2013)
martes, 22 de enero de 2013
Lumpemburguesía; Terminológico, 2013
«Término introducido por los denominados «neomarxistas». Para el marxismo-leninismo este término se trata de «categorizaciones» e intentos de los revisionistas por hacer creer que hay una burguesía «buena [o menos mala] y otra mala», pero como la historia y la dinámica capitalista ha demostrado la burguesía
[las diferentes capas de esta] independientemente del lugar que ocupa en la cadena productiva siempre busca el «máximo beneficio» que es el pilar fundamental de su sistema: el capitalismo, y para conseguirlo se dota de todas las formas de dominación política, económica y cultural posibles para garantizar sus intereses de clase; claro es que esto se traduce en acumulación de capitales en sus manos y en el empobrecimiento cada vez mayor de las clases trabajadoras. En el contexto latinoamericano el término se ha asociado a la «burguesía indígena» que opera por activa o pasiva en favor de potencias extranjeras pero no con la misma motivaciones y aspiración de la «burguesía compradora»; en otros términos, la lumpemburguesía en este contexto se comprende a si misma como una suerte de sirviente-facilitador de la explotación de su país por parte de «burguesías extranjeras», en contra parte: la «burguesía compradora» aspira a encadenar a su nación al mercado internacional pero con la aspiración de hacerlo en condiciones de «presunta igualdad» con otras burguesías bajo las reglas del «libre mercado», aunque en la práctica termina siendo un sirviente-facilitador de la burguesía global impuesto por la división internacional del trabajo en el que el poder se impone desde la «metrópolis». Es importante aclarar que no es el lumpemproletariado quién influencia culturalmente a la burguesía, sino que los vicios y forma de vida decadente de la burguesía influencian al lumpemproletariado, al defender lo contrario se estaría negando, como hacen los revisionistas, la influencia de la ideología en la superestructura, y estaríamos dando libertad total de actuación a la cultura y al pensamiento en nuestro análisis, estaríamos diciendo que los «procesos productivos no condicionan las relaciones sociales» sino que es la superestructura la que tiene «total libertad de actuación» sin reconocer que viene precedido de la base económica y de la clase que detenta el poder: la burguesía; estaríamos pues adoptando posturas de comprensión idealistas en tanto que enfrentadas al marxismo-leninismo. El lumpem y su cultura, recoge por tanto lo peor de la cultura burguesa». (Bitácora (M-L); Terminológico, 2013)
jueves, 17 de enero de 2013
Krupskaya refiriéndose a Trotsky y al trotskismo
Tómese en consideración que quien escribe los documentos además de ser una de las máximas dirigentes bolchevique, es además la artífice de la alianza que atrajo a Trotsky al lado de los revolucionarios en los momentos que circundaron a la revolución de octubre…
El documento:
El documento:
En setiembre de 1924, Trotsky inició abiertamente su campaña de revisión del leninismo (desde afuera) y de la historia del Partido y la revolución rusa. La publicación de su folleto “Lecciones de Octubre” abrió un nuevo periodo de discusión en el Partido, que trataba de resolver los problemas de la economía y la recuperación. La abrumadora mayoría del Partido bolchevique respondió a ese desafío. La historiografía burguesa y trotskista ha presentado el evento como la campaña de la troika (Stalin, Kamenev y Zinoviev) para apabullar al supuesto “sucesor” de Lenin (fallecido en enero de ese año) que ya había sido derrotado en la XIII Conferencia de mayo de 1924.
Muchos de los más conocidos líderes del Partido escribieron artículos o pronunciaron discursos para contragolpear el intento revisionista de Trotsky. A continuación, el artículo de la viuda de Lenin:
Lecciones de Octubre
Hace dos años, en una reunión plenaria del Soviet de Moscú, Vladimir Ilich dijo que ahora estamos siguiendo el camino del trabajo práctico, que ya no estamos tratando al socialismo como un simple icono que se describe en colores brillantes. “Debemos seguir el camino correcto”, decía, “es necesario someter todo a prueba. Las masas y la población en su conjunto deben poner a prueba nuestros métodos, y decir: ‘Sí, este orden de cosas es mejor que el anterior’”. Esta es la tarea que nos planteamos.
lunes, 14 de enero de 2013
Superlegalidad; Terminológico, 2013
«Es un principio de legitimidad superior a la ley y a la propia constitución empleado por la clase dominante; para aplicarlo invocan el bien del Estado, la nación, o la patria; o lo que es lo mismo, es una intensificación de la validez de determinadas normas o principios respecto de las normas «simples» u «ordinarias» cosechadas gran parte de las veces entre bastidores o en conversaciones privadas de los círculos fácticos, sin ninguna participación de las masas; siendo llevadas posteriormente al parlamento para que el poder legislativo las oficialice, o incluso el ejecutivo. Podemos determinar que se trata de la garantía última de que no se cuestionarán las relaciones y condiciones sociales existentes y con ello al sistema imperante. Por ejemplo: en tiempos de crisis económicas las políticas implementadas se destinan a salvaguardar al sector financiero –lo macroeconómico– en detrimento de las economías familiares –lo microeconómico– invocando la estabilidad económica del país; ejercer el derecho tipificado o no en la constitución del ejército a intervenir para garantizar el orden constitucional puesto en tela de juicio; o como cuando se establecen Leyes de Seguridad Ciudadana que restringen los derechos y libertades bajo excusas de que todo es por garantizar la seguridad y el bien común; contraviniendo en ambos casos leyes fundamentales de las propias Cartas Magnas –constituciones–». (Equipo de Bitácora (M-L); Terminológico, 2013)
martes, 10 de abril de 2012
El cristianismo, su Biblia y el esclavismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2012
«La religión paraliza el pensamiento humano, somete al hombre a la promesa divina, en tanto la historia, la realidad, la deposita en lo abstracto en donde la verdad, toda la verdad es revelada por un ente imaginario, en ellas el poder pastoral es el instrumento de dominación final de la sociedad. El famoso filósofo Celso que vivió en el siglo II, fue testigo de los primeros cristianos, a los cuales describió como gentes similares a cualquier otros fanáticos de otras sectas religiosas previas, poniendo siempre por delante la fe a la razón y la explicación de sus creencias:
«Es preciso incluso que las creencias profesadas se fundamenten también en la razón. Los que creen sin examen todo lo que se les dice se parecen a esos infelices, presas de los charlatanes, que corren detrás de los metragirtos, los sacerdotes de Mitra, o de los sabacios y los devotos de Hécate o de otras divinidades semejantes, con las cabezas impregnadas de sus extravagancias y fraudes. Lo mismo acontece con los cristianos. Ninguno de ellos quiere ofrecer o escrutar las razones de las creencias adoptadas. Dicen generalmente: «No examinéis, creed solamente, vuestra fe os salvará»; e incluso añaden: «La sabiduría de esta vida es un mal, y la locura un bien». (Celso; Discurso verdadero contra los cristianos, Alianza Editorial, S. A., Madrid, 2009)
Calificaba a los seguidores de Jesús como sigue:
«Agrupó en torno suyo, sin selección, una multitud heterogénea de gentes simples, groseras y perdidas por sus costumbres, que constituyen la clientela habitual de los charlatanes y de los impostores, de modo que la gente que se entregó a esta doctrina nos permite ya apreciar qué crédito conviene darle». (Celso; Discurso verdadero contra los cristianos, Alianza Editorial, S. A., Madrid, 2009)
Algunos cristianos posteriores, han intentado esgrimir que «El Dios del Antiguo Testamento es un Dios de ira, severo, mientras que el Dios del Nuevo Testamento es un Dios de amor, piadoso, misericordioso».
Pero como se ve en el propio Nuevo Testamento, la severidad de Dios no cesa contra quién sea impío y se levante contra su verdad:
«Romanos 1:18 «En efecto, la cólera de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que aprisionan la verdad en la injusticia».
Considera a los no creyentes como:
«Romanos 1:30 «Llenos de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad, henchidos de envidia, de homicidio, de contienda, de engaño, de malignidad, chismosos, detractores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres».
Y los sentencia a nada más y nada menos que a lo siguiente:
«Romanos 1:32 «Los cuales, aunque conocedores del veredicto de Dios que declara dignos de muerte a los que tales cosas practican, no solamente las practican, sino que aprueban a los que las cometen».
Tampoco hay que olvidar que mientras el Antiguo Testamento son una compilación de libros históricos, sapienciales y proféticos de los judíos que son reconocidos por los cristianos, el Nuevo Testamento, que supone la aportación propia de los «cristianos», narran hechos por medio de terceros sobre la vida de Jesús o de los Apóstoles, siempre escritos a posteriori de los presuntos acontecimientos:
«Pese a haber sido compuesto dentro de la segunda mitad del siglo I d. C., ninguno de los libros del Nuevo Testamento es obra de uno de los doce apóstoles originales, si bien algunos de sus autores les conocieron de cerca a ellos y a San Pablo –tal es el caso, por ejemplo, de San Marcos y San Lucas–». (E.O. James; Historia de las religiones, 1975)
La religión es enemiga del pensamiento filosófico, de la razón como instrumento del ser y del colectivo, sin olvidar que en sí mismas son dogmas antiquísimos nacidos en el seno de sociedades esclavistas de la edad de piedra, esa es la razón última por la que esa es la relación contemplada en el cristianismo entre dios y los hombres sea de amo y esclavos.
Ha de saberse, que en ningún momento esta relación es combatida por el sujeto principal del Nuevo Testamento –ese que algunos quieren creer, absurdamente de socialista–, e incluso hay alguna legitimación de esta práctica brutal en esa parte del texto. Aquí un resumen de versículos bíblicos que dan legitimidad al esclavismo:
«Éxodo 21:1-6: «Estas con las normas que has de dar: Cuando compres un esclavo hebreo, servirá seis años, y el séptimo quedará libre sin pagar rescate. Si entró solo, solo saldrá; si tenía mujer, su mujer saldrá con él. Si su amo le dio mujer, y ella le dio a luz hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán del amo, y él saldrá solo. Si el esclavo declara: «Yo quiero a mi señor, a mi mujer y a mis hijos; renuncio a la libertad» su amo le llevará ante Dios y, arrimándolo a la puerta o a la jamba, su amo le horadará la oreja con una lezna; y quedará a su servicio para siempre».
«Éxodo 21:7-11: «Y cuando alguno vendiere a su hija por sierva, no saldrá ella como suelen salir los siervos. Si no agradare a su señor, por lo cual no la tomó por esposa, se le permitirá que se rescate».
«Éxodo 21: 20-21: «Y si alguno hiriere a su siervo o a su sierva con palo, y muriere bajo su mano, será castigado; mas si sobreviviere por un día o dos, no será castigado, porque es de su propiedad».
«Levítico 25:44: «Los siervos y las siervas que tengas, serán de las naciones que os rodean; de ellos podréis adquirir siervos y siervas. También podréis comprarlos entre los hijos de los huéspedes que residen en medio de vosotros, y de sus familias que viven entre vosotros, es decir, de los nacidos en vuestra tierra. Esos pueden ser vuestra propiedad, y los dejaréis en herencia a vuestros hijos después de vosotros como propiedad perpetua. A éstos los podréis tener como siervos; pero si se trata de vuestros hermanos, los israelitas, tú, como entre hermanos, no le mandarás con tiranía».
«Colosenses 3:22: «Esclavos, obedezcan en todo a sus dueños temporales, pero no con una obediencia fingida, como quien trata de agradar a los hombres, sino con sencillez de corazón, por consideración al Señor. Cualquiera sea el trabajo de ustedes, háganlo de todo corazón».
«Tito 2:9: «Que los esclavos obedezcan en todo a sus dueños y procuren agradarlos, tratando de no contradecirlos. Que no los defrauden, sino que les demuestren absoluta fidelidad».
«Efesios 6: 5—8: «Esclavos, obedezcan a sus patrones con temor y respeto, sin ninguna clase de dobles, como si sirvieran a Cristo; no con una obediencia fingida que trata de agradar a los hombres, sino como servidores de Cristo, cumpliendo de todo corazón la voluntad de Dios. Sirvan a sus dueños de buena gana, como si se tratara del Señor y no de los hombres, teniendo en cuenta que el Señor retribuirá a cada uno el bien que haya hecho, sea un esclavo o un hombre libre».
«Colosenses 3,22-23; 4,1: «Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales… Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que vosotros también tenéis un Amo en los cielos».
«Pedro 2,18: «Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar».
«Timoteo 5,9: «Cuantos están bajo yugo como esclavos que miren a sus propios amos como dignos de todo honor, para que el nombre de Dios y la doctrina no sean blasfemados».
Si al señor lector se le ocurre que lo contenido en la vieja ley, el viejo testamento, fue abolido por Jesús, aun cuando se empeñan en imprimirlo, creerlo y estudiarlo, debería leer esta legitimación de esa arcaica ley por el «Cristo para desengañarse:
Jesús refiriéndose al viejo Testamento dice:
«Mateo 5:18 «Les aseguro que no desaparecerá ni una y ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice».
Por tanto, Jesús, sus discípulos y seguidores que redactaron el Nuevo Testamento, admiten que solo puede se un buen cristiano quién acepte sin quitar «ni una coma de la Ley», el Viejo Testamento.
También vemos a Jesús complacido con el trato «humano» al esclavo, pero no en contra del esclavismo, de hecho, resulta sanando a un esclavo para que continúe siendo esclavo sin que le asalte ningún interés al respecto de la libertad del mismo.
«Lucas 7:2-10: «Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho. Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor. Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: «El merece que le hagas este favor, porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga». Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa; por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque yo —que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes— cuando digo a uno: «Ve», él va; y a otro: «Ven», él viene; y cuando digo a mi sirviente: «¡Tienes que hacer esto!», él lo hace». Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: «Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe». Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano.
En definitiva esta realidad es tan brutal, cruel e individualista por que existen las religiones con dioses absurdos…, y muchísima gente dispuestas a seguir sus arcaicas directrices basadas en el esclavismo de las civilizaciones que lo idearon…; que por otro lado, se han convertido en entidad cultural de los pueblos gracias a que las mismas eran y son instrumentos de dominación efectivas en manos de imperialistas y colonialistas». (Bitácora (M-L); El cristianismo, su Biblia y el esclavismo, 2012)
Nota: este artículo si bien es fruto del trabajo personal del camarada Pedro en aquellos días, el Equipo de Bitácora (M-L) en la actualidad ha corregido y añadido ciertas partes, por lo mismo que subraya todos sus pensamientos previos aquí contenidos.
«Es preciso incluso que las creencias profesadas se fundamenten también en la razón. Los que creen sin examen todo lo que se les dice se parecen a esos infelices, presas de los charlatanes, que corren detrás de los metragirtos, los sacerdotes de Mitra, o de los sabacios y los devotos de Hécate o de otras divinidades semejantes, con las cabezas impregnadas de sus extravagancias y fraudes. Lo mismo acontece con los cristianos. Ninguno de ellos quiere ofrecer o escrutar las razones de las creencias adoptadas. Dicen generalmente: «No examinéis, creed solamente, vuestra fe os salvará»; e incluso añaden: «La sabiduría de esta vida es un mal, y la locura un bien». (Celso; Discurso verdadero contra los cristianos, Alianza Editorial, S. A., Madrid, 2009)
Calificaba a los seguidores de Jesús como sigue:
«Agrupó en torno suyo, sin selección, una multitud heterogénea de gentes simples, groseras y perdidas por sus costumbres, que constituyen la clientela habitual de los charlatanes y de los impostores, de modo que la gente que se entregó a esta doctrina nos permite ya apreciar qué crédito conviene darle». (Celso; Discurso verdadero contra los cristianos, Alianza Editorial, S. A., Madrid, 2009)
Pero como se ve en el propio Nuevo Testamento, la severidad de Dios no cesa contra quién sea impío y se levante contra su verdad:
«Romanos 1:18 «En efecto, la cólera de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que aprisionan la verdad en la injusticia».
Considera a los no creyentes como:
«Romanos 1:30 «Llenos de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad, henchidos de envidia, de homicidio, de contienda, de engaño, de malignidad, chismosos, detractores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres».
Y los sentencia a nada más y nada menos que a lo siguiente:
«Romanos 1:32 «Los cuales, aunque conocedores del veredicto de Dios que declara dignos de muerte a los que tales cosas practican, no solamente las practican, sino que aprueban a los que las cometen».
Tampoco hay que olvidar que mientras el Antiguo Testamento son una compilación de libros históricos, sapienciales y proféticos de los judíos que son reconocidos por los cristianos, el Nuevo Testamento, que supone la aportación propia de los «cristianos», narran hechos por medio de terceros sobre la vida de Jesús o de los Apóstoles, siempre escritos a posteriori de los presuntos acontecimientos:
«Pese a haber sido compuesto dentro de la segunda mitad del siglo I d. C., ninguno de los libros del Nuevo Testamento es obra de uno de los doce apóstoles originales, si bien algunos de sus autores les conocieron de cerca a ellos y a San Pablo –tal es el caso, por ejemplo, de San Marcos y San Lucas–». (E.O. James; Historia de las religiones, 1975)
La religión es enemiga del pensamiento filosófico, de la razón como instrumento del ser y del colectivo, sin olvidar que en sí mismas son dogmas antiquísimos nacidos en el seno de sociedades esclavistas de la edad de piedra, esa es la razón última por la que esa es la relación contemplada en el cristianismo entre dios y los hombres sea de amo y esclavos.
Ha de saberse, que en ningún momento esta relación es combatida por el sujeto principal del Nuevo Testamento –ese que algunos quieren creer, absurdamente de socialista–, e incluso hay alguna legitimación de esta práctica brutal en esa parte del texto. Aquí un resumen de versículos bíblicos que dan legitimidad al esclavismo:
«Éxodo 21:1-6: «Estas con las normas que has de dar: Cuando compres un esclavo hebreo, servirá seis años, y el séptimo quedará libre sin pagar rescate. Si entró solo, solo saldrá; si tenía mujer, su mujer saldrá con él. Si su amo le dio mujer, y ella le dio a luz hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán del amo, y él saldrá solo. Si el esclavo declara: «Yo quiero a mi señor, a mi mujer y a mis hijos; renuncio a la libertad» su amo le llevará ante Dios y, arrimándolo a la puerta o a la jamba, su amo le horadará la oreja con una lezna; y quedará a su servicio para siempre».
«Éxodo 21:7-11: «Y cuando alguno vendiere a su hija por sierva, no saldrá ella como suelen salir los siervos. Si no agradare a su señor, por lo cual no la tomó por esposa, se le permitirá que se rescate».
«Éxodo 21: 20-21: «Y si alguno hiriere a su siervo o a su sierva con palo, y muriere bajo su mano, será castigado; mas si sobreviviere por un día o dos, no será castigado, porque es de su propiedad».
«Levítico 25:44: «Los siervos y las siervas que tengas, serán de las naciones que os rodean; de ellos podréis adquirir siervos y siervas. También podréis comprarlos entre los hijos de los huéspedes que residen en medio de vosotros, y de sus familias que viven entre vosotros, es decir, de los nacidos en vuestra tierra. Esos pueden ser vuestra propiedad, y los dejaréis en herencia a vuestros hijos después de vosotros como propiedad perpetua. A éstos los podréis tener como siervos; pero si se trata de vuestros hermanos, los israelitas, tú, como entre hermanos, no le mandarás con tiranía».
«Colosenses 3:22: «Esclavos, obedezcan en todo a sus dueños temporales, pero no con una obediencia fingida, como quien trata de agradar a los hombres, sino con sencillez de corazón, por consideración al Señor. Cualquiera sea el trabajo de ustedes, háganlo de todo corazón».
«Tito 2:9: «Que los esclavos obedezcan en todo a sus dueños y procuren agradarlos, tratando de no contradecirlos. Que no los defrauden, sino que les demuestren absoluta fidelidad».
«Efesios 6: 5—8: «Esclavos, obedezcan a sus patrones con temor y respeto, sin ninguna clase de dobles, como si sirvieran a Cristo; no con una obediencia fingida que trata de agradar a los hombres, sino como servidores de Cristo, cumpliendo de todo corazón la voluntad de Dios. Sirvan a sus dueños de buena gana, como si se tratara del Señor y no de los hombres, teniendo en cuenta que el Señor retribuirá a cada uno el bien que haya hecho, sea un esclavo o un hombre libre».
«Colosenses 3,22-23; 4,1: «Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales… Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que vosotros también tenéis un Amo en los cielos».
«Pedro 2,18: «Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar».
«Timoteo 5,9: «Cuantos están bajo yugo como esclavos que miren a sus propios amos como dignos de todo honor, para que el nombre de Dios y la doctrina no sean blasfemados».
Si al señor lector se le ocurre que lo contenido en la vieja ley, el viejo testamento, fue abolido por Jesús, aun cuando se empeñan en imprimirlo, creerlo y estudiarlo, debería leer esta legitimación de esa arcaica ley por el «Cristo para desengañarse:
Jesús refiriéndose al viejo Testamento dice:
«Mateo 5:18 «Les aseguro que no desaparecerá ni una y ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice».
Por tanto, Jesús, sus discípulos y seguidores que redactaron el Nuevo Testamento, admiten que solo puede se un buen cristiano quién acepte sin quitar «ni una coma de la Ley», el Viejo Testamento.
También vemos a Jesús complacido con el trato «humano» al esclavo, pero no en contra del esclavismo, de hecho, resulta sanando a un esclavo para que continúe siendo esclavo sin que le asalte ningún interés al respecto de la libertad del mismo.
«Lucas 7:2-10: «Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho. Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor. Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: «El merece que le hagas este favor, porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga». Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa; por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque yo —que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes— cuando digo a uno: «Ve», él va; y a otro: «Ven», él viene; y cuando digo a mi sirviente: «¡Tienes que hacer esto!», él lo hace». Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: «Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe». Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano.
En definitiva esta realidad es tan brutal, cruel e individualista por que existen las religiones con dioses absurdos…, y muchísima gente dispuestas a seguir sus arcaicas directrices basadas en el esclavismo de las civilizaciones que lo idearon…; que por otro lado, se han convertido en entidad cultural de los pueblos gracias a que las mismas eran y son instrumentos de dominación efectivas en manos de imperialistas y colonialistas». (Bitácora (M-L); El cristianismo, su Biblia y el esclavismo, 2012)
Nota: este artículo si bien es fruto del trabajo personal del camarada Pedro en aquellos días, el Equipo de Bitácora (M-L) en la actualidad ha corregido y añadido ciertas partes, por lo mismo que subraya todos sus pensamientos previos aquí contenidos.
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